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Estos artefactos son muy útiles para el hombre moderno, son los protagonistas
principales de las comunicaciones en el mundo; gracias a ellos, recibimos
señales de televisión, de radio y teléfono, o tenemos información valiosa
del clima, de nuestro medio ambiente y del espacio.


Para tener una idea más clara, cada objeto o ser sobre la superficie
terrestre emite una estela o firma, que es su energía particular, la cual
cambia conforme ese objeto o ser se modifica, y por esta característica
es posible identificar, mediante un satélite, la firma del agua salada
que es diferente a la del agua dulce o diferenciar el aire contaminado
del limpio; también, se pueden distinguir los elementos de un territorio
en un tiempo determinado, tales como sus cosechas, tipos y estado de las
mismas, la fauna marina y la terrestre, las grandes ciudades, los poblados,
las instalaciones hechas por el hombre, las vías de comunicación terrestre
y muchas más.
Los sistemas de satélites no dependen de líneas y conexiones físicas
montadas a lo largo de la superficie de la Tierra, sino de estaciones
terrenas ubicadas en diferentes lugares, cuyo costo para su puesta en
operación es mucho más bajo que construir una carretera; además, con los
avances en la ciencia y tecnología, los satélites son cada vez más versátiles,
duran mayor tiempo en órbita y ofrecen más y mejores servicios.
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