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La digitalización de libros, bases de datos y publicaciones es una labor
titánica que está siendo emprendida por las grandes ventajas que ofrece,
entre las que podemos mencionar:
- Ahorro de papel.
- Disminución de la necesidad de espacios en las bibliotecas.
- Crecimiento y mejor organización de los acervos.
- Optimización de los mecanismos de búsqueda de textos, imágenes,
videos y audio.
- Facultad de acceder a información desde cualquier parte del mundo
e, igualmente, compartirla.
La
información que se puede encontrar en las bibliotecas digitales, en algunos
casos, se puede imprimir, grabar, mandar por correo electrónico e, incluso,
manipular. Estas características las convierten en un gran recurso para
científicos, profesores y alumnos, principalmente.
Al poder tener las obras en formatos digitales y ser tan sencilla su
distribución, se genera una desventaja, ya que se corre el riesgo de que
la piratería se haga presente y, con ello, que los autores carezcan de
los beneficios que, por derecho, les corresponden. Se requiere de protección
y, por lo tanto, de los derechos de los autores y de los lectores para
que estos últimos puedan seguir teniendo acceso a información confiable.
Para limitar el duplicado indebido de la información, se implementan
páginas que no permiten la copia o impresión de las páginas de los sitios
y así el usuario sólo tiene permisos de lectura.
Otra restricción que han puesto las editoriales es que los discos compactos
que distribuyen incluyen llaves que no permiten la copia de la información
a disco duro, o tienen integrada una clave de registro que autoriza instalar
una sola vez el producto.
Un aspecto de gran controversia relacionado con las bibliotecas digitales
es en el que se involucran los editores y los derechos de autor de las
publicaciones. Dietrich Götze mencionó en la LXIV Conferencia General
de la Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecarios, realizada
en Amsterdam en agosto de 1998, que se pueden llegar a tener dos consecuencias
con "el uso ilimitado de los documentos electrónicos": el que no podamos
contar con publicaciones serias y confiables y que aquellos que puedan
adquirir las que sí lo son, paguen precios muy elevados por la información.
Para nutrir una biblioteca digital se han tenido que enfrentar obstáculos
con los derechos de autor, ya que se están realizando negociaciones sobre
la manera en que se venderá la información. Ejemplificando este punto
tenemos que, actualmente, las personas que desean adquirir un libro, acuden
cada una de ellas a comprarlo; teniendo acceso a una biblioteca digital,
no es nada más un usuario el que adquiere la información. Por esta razón,
los autores y editoriales deben definir cómo se ofrecerán los contratos.
Es importante considerar los costos del equipo que se requiere para digitalizar
y para almacenar la información. El equipo es caro y no hay que olvidar
realizar contratos de mantenimiento y actualización del mismo, pues se
debe proteger la inversión. Este obstáculo se ha podido superar gracias
a la tarea que han emprendido los programadores al esforzarse en comprimir
el tamaño de los archivos y facilitar su almacenamiento e intercambio.
Por
otro lado, las bibliotecas hasta el momento han cumplido con el cometido
de poder dar servicio a la gente sin ninguna restricción y, al ofrecer
información a través de las bibliotecas digitales, nos enfrentaremos al
hecho de que no toda la gente cuenta con los medios para tener acceso
a una computadora y que, adicionalmente, no tendrán los conocimientos
básicos para realizar consultas de material digitalizado.
Un riesgo que se corre al tener esta información es el borrar accidentalmente
por lo que se debe resaltar el proteger la información de estas eventualidades.
Se debe ser muy meticuloso por la importancia de los archivos que se están
manejando.
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